|
|
|
Inicio
>> Clínica
|
|
Clínica
GIRAR CON EL PIE
LEVANTADO
Uno de los puntos
más importantes en el aprendizaje del esquí es
saber cómo se debe girar.
Comenzaremos con giros sencillos, que después se
irán encadenando. Para ello el primer paso será
el de aprender a girar levantando un pie, un
truco que podrá serle de gran ayuda en sus
comienzos.
El hecho de levantar el pie conlleva que el peso
del cuerpo pase de un esquí a otro al comienzo
del giro, lo cual supone una serie de
puntualizaciones técnicas que hay que tener en
cuenta.
TÉCNICA
- Nos
situaremos en un terreno con ligera
pendiente y que esté lo más libre de
esquiadores que sea posible.
- Nos
colocaremos en la línea de mayor pendiente y
tomaremos velocidad, girando ligeramente a
la izquierda.
- Mientras
se va realizando el giro levantaremos el pie
exterior, el derecho.
- Trate de
desplazarse alrededor del giro en su derecha
haciendo todo el movimiento como si fuera
uno sólo: levantar y girar.
- Cuando
comience a finalizar el giro, coloque
suavemente el pie derecho en el suelo.
- Levante el
esquí izquierdo y diríjase hacia la
izquierda.
- Vuelva a
realizar el ejercicio hacia la derecha.
- Si apoya
el palo, tenga en cuenta que el momento
oportuno para hacerlo es justo cuando
levantamos el pie (de forma simultánea).
CONSEJOS
PRÁCTICOS
- Tenga
siempre bien claro qué pie desea levantar,
visualice los movimientos que va a realizar,
es el método más fiable para no caer en
errores.
- Sea
consciente de la tensión que va a recaer
sobre el muslo contrario al pie que levanta.
- Debe saber
que los giros hay que realizarlos con cierta
velocidad, si va demasiado despacio o si se
frena el movimiento será mucho más difícil.
- En caso de
que la tensión sobre el pie izquierdo
persista, trate de avanzar en el giro,
levantando y deslizando ese pie, para
descargarlo.
Los primeros
intentos serán, con total seguridad, vacilantes
y torpes. Sea consciente de que sólo con la
práctica se puede conseguir seguridad y, lo que
es más importante, no dude de sus posibilidades.
Si titubea o no comienza el movimiento
totalmente convencido de que es capaz muy
difícilmente llegará a buen puerto.
Nadie nace aprendido y sólo quienes tienen
confianza en sí mismos y tesón para practicar
consiguen lo que se proponen.
GIROS ALTERNATIVOS
Una vez que hemos
realizado nuestros primeros giros, deberemos ser
capaces de unir unos giros con otros. A
continuación explicamos la técnica básica de
realización de giros alternativos.
Lo primero a tener en cuenta es el tipo de
terreno sobre el que vamos a entrenar: conviene
que se trate de un terreno con ligera pendiente
y que esté lo más libre de esquiadores que sea
posible (el mismo terreno que el que hayamos
elegido para realizar nuestros primeros giros).
Una vez allí, nos pondremos manos a la obra. Dos
son los puntos o movimientos que debemos hacer:
- Colóquese
en la línea de caída, y trate de coger
velocidad. Cuando lo haga, mueva sus caderas
hacia un lado.
- En cuanto
note que la velocidad disminuye, gire hacia
el lado contrario, lo que producirá sin
dudas un giro hacia ese lado.
Seguiremos
haciendo esto, hasta que logremos coger el ritmo
adecuado.
Lo más importante es concentrarse en los giros
de la cadera.
CONSEJOS PRÁCTICOS
- No vacile
al girar las caderas, perderá estabilidad y
estropeará los giros.
- Trate de
mantener un ritmo constante.
- Si nota
que está presionando el esquí interno
durante la última parte de la vuelta,
deslícelo hacia adelante durante el giro.
Observe como su cadera interna avanza al
mismo tiempo y que no se fuerzan las caderas
durante el cruce de un giro a otro.
GIRAR CRUZANDO LAS
RODILLAS
Otra forma de
conseguir giros concatenados es la de cruzar las
rodillas. No obstante es importante que antes de
ponernos a practicar este tipo de ejercicios,
comprobemos que el estado de nuestras rodillas
es el adecuado. Debemos ser conscientes de que
este tipo de giros conlleva mucha presión para
esta parte de nuestro cuerpo que es de por sí
muy delicada.
Por ello antes de practicar este tipo de giro,
vigilaremos que nuestras piernas sean lo
suficientemente fuertes y además realizaremos un
calentamiento adecuado.
Nunca será adecuado realizar este tipo de giros
si no somos capaces de no presionar los
ligamentos.
Para practicar los giros cruzando las rodillas
nos colocaremos en un terreno que disponga de
una ligera pendiente y que esté lo más libre de
esquiadores que sea posible, para que no
entorpecer con nuestros movimientos.
La técnica consiste básicamente en cambiar las
rodillas de lado, tratando de mantener un ritmo
constante. Este cambio de dirección de las
rodillas no puede conllevar, en ningún caso, el
retorcimiento de las mismas (lo que es un claro
riesgo de lesión).
Trate de concentrarse en la parte inferior de
sus piernas, en los movimientos que esta zona
realiza.
TÉCNICA BÁSICA
- Comience a
descender y, cuando tome algo de velocidad,
decídase a girar las rodillas hacia un lado.
- Cuando
rocen los cantos, cruce las rodillas hacia
el lado opuesto.
- No piense
en obtener el ritmo adecuado de inmediato,
le harán falta unos cuantos giros.
- Tenga en
cuenta que el tiempo de giro es rápido.
- Un
consejo: exagere la acción de cruce, cuanto
más cruce las rodillas, más se ladearán los
esquís y eso les ayudará a girar por sí
solos.
- En el caso
de que le resulte difícil equilibrarse,
busque un centro de gravedad más bajo
(adopte una postura más baja).
- Si el
esquí interior se está agarrando, intente
levantarlo ligeramente durante cada giro y
deslícelo hacia delante.
- Asegúrese
de que su cadera interna está ligeramente
por delante de su cadera externa.
CONTROL DE LOS GIROS
Una vez que hemos
aprendido a realizar giros sobre la nieve,
deberemos ser capaces de controlarlos, de manera
que podamos reaccionar ante cualquier imprevisto
que se “cruce” en nuestro camino.
Este control nos permitirá dominar la situación
en todo momento, de manera que podamos frenarnos
o bien cambiar el sentido de nuestros giros
cuando nosotros así lo queramos.
Para lograr este control primeramente deberemos
practicar a hacer giros tratando de ser
conscientes en todo momento de cada uno de los
movimientos que estamos realizando:
- Mientras
realiza el giro sienta la resistencia que
viene de su esquí externo. Una resistencia
que se hará mayor a medida que flexionamos
más las rodillas y tobillos.
- Note cómo
si flexiona lentamente la pierna el giro se
va alargando notablemente.
- Intente
sentir que sus espinillas le empujan hacia
la parte delantera de sus botas, en un
presión que cada vez es mayor: debe ser
capaz de dominar esta situación y notar que
dirige los esquís donde realmente desea.
Tenga en cuenta que cuanto mayor sea la
presión ejercida sobre la parte delantera de
la bota, la acción será más defensiva.
Un consejo: pruebe
a descender la pista tratando de realizar giros
de diferentes ángulos. Tenga en cuenta que en el
radio de giro también afecta la cantidad que
incline del esquí; así cuanto más se incline,
más cerrado será el ángulo del giro.
EJERCICIOS EN PISTA
A continuación le proponemos una secuencia de
ejercicios para practicar el control de sus
giros:
- Primero
realice giros utilizando diferentes grados
de hundimiento. Asimismo pruebe a hundirse a
diferentes velocidades y en distintos puntos
a lo largo del giro.
Para este ejercicio pruebe primero
flexionando sus tobillos, después
flexionando sus rodillas y por último
flexionando ambos. Trate de analizar qué
flexión es más adecuada en cada giro
-
Experimente después con la cantidad de
inclinación que realiza en cada giro.
- Por último
pruebe a combinar ambas cosas: flexión e
inclinación.
Aunque al
principio logrará dominar los giros realizados a
poca velocidad, poco a poco este control podrá
ir extendiéndolo sobre los giros realizados con
mayor rapidez.
GIRAR CON FUERZA (I)
El paso siguiente
al control de los giros, es el de conseguir
realizar éstos con la suficiente fuerza para
dotarlos de velocidad. Vamos a pasar de
“caminar” a “correr”.
Otorgar fuerza a los giros es algo que puede
realizarse en cualquiera de las etapas de los
mismos: en la iniciación, durante el desarrollo
del propio giro o en su final. La forma de
imprimir esta fuerza varía en cada una de las
etapas, si bien una vez que hayamos practicado
podremos ser capaces de aplicar esa fuerza en
cada momento y de forma consecutiva.
En este primer apartado sobre los giros con
fuerza, hablaremos de las técnicas necesarias
para IMPRIMIR FUERZA AL INICIO DEL GIRO.
Esto se puede hacer de dos formas:
-
EL APOYO:
Tal y como hemos señalado en fichas
anteriores, la iniciación del giro se
realiza quitando el esquí externo, lo cual
hacemos levantando el pie. Para que este
movimiento se realice correctamente añadimos
la necesaria extensión de la pierna interna.
Debemos concentrarnos en esta extensión,
siendo capaces de determinar en qué punto
exacto estamos ejerciendo presión en cada
momento. Lo más habitual es comenzar
ejerciendo presión sobre lado externo de la
planta del pie; pues bien, deberemos ser
capaces de pasar esta presión al lado
interno de la planta del pie, de tal manera
que sintamos como si estuviéramos entrando
en el giro con la punta del pie.
A esto deberá sumar el hecho de que la
extensión se realice hacia delante y hacia
debajo de la colina.
-
LA ANTICIPACIÓN DINÁMICA
Una vez que hemos iniciado el giro con los
puntos antes señalados, trataremos de
imprimir velocidad al giro acelerando los
esquís, para lo cual dirigiremos las piernas
hacia delante.
Al hacer este movimiento deberemos estar
preparados para apoyar los palos
inmediatamente después de salir de la línea
de caída; lo que nos permitirá reforzar el
tronco al final del giro.
Así la parte superior del cuerpo se irá
adelantando a la inferior en cada movimiento,
marcando la nueva dirección.
Debe sentir que dirige todos los movimientos
desde el punto central de su cuerpo (sí,
justo en el ombligo).
Esta zona deba actuar como eje de giro y de
ella debe sentir que proviene la fuerza para
realizar cada movimiento.
Este “centro de fuerza” marcará la línea a
seguir con el giro, mientras los esquís
deberán moverse alrededor de este centro,
por unos arcos más anchos. Apoyaremos los
palos a medida que los esquís se alejen de
la línea de caída, al final del giro;
mientras el centro de fuerza se dirige
inmediatamente hacia otro nuevo giro;
empujando los esquís a través de un nuevo
arco.
Aunque en principio puede parecer
complicado, es sumamente sencillo de
realizar cuando se ha practicado.
GIRAR CON FUERZA (II)
Continuamos en
esta lección intentado impregnar fuerza a
nuestros giros, para conseguir la sensación de
velocidad que todo esquiador desea.
Si hasta ahora nos hemos centrado en vigilar la
forma en la que los pies conducen los esquís,
ahora nos vamos a centrar en la zona media del
cuerpo, las caderas.
Debemos intentar conseguir la sensación de que
la fuerza se transmite desde las piernas a esta
zona media del cuerpo. Para ello es importante
que tenga en cuenta los siguientes puntos:
- Sus
músculos deberán estar firmes, pero no
tensos. Estarán utilizándose al máximo por
lo que es necesario que se muestren
flexibles y nunca bloqueados.
- La pelvis
deberá empujar hacia arriba, lo cual sirve
para liberar los músculos de cualquier
acción bloqueadora.
Pues bien, en
estas condiciones procuraremos centrarnos en la
mencionada parte media del cuerpo, las caderas,
que se convertirán en el eje del giro, mientras
las piernas se limitarán a realizar arcos
imaginarios alrededor de este eje.
Así la parte media será la que marque la línea
de giro y las piernas siguen una línea alrededor
de esta principal, realizada a través de
diferentes arcos. Los bastones deberán apoyarse
a medida que los esquís se alejan de la línea
principal; provocando que el centro de fuerza
vuelva a dirigirse de manera inmediata al
siguiente giro, empujando a los esquís a la
realización de un nuevo arco.
Todos estos movimientos pueden irse acelerando
paulatinamente hasta que el resto del cuerpo sea
capaz de mantener la estabilidad necesaria.
Tenga en cuenta que su tronco siempre girará
justo antes que sus esquís.
GIROS AVANZADOS (I)
Hablaremos en este
punto de dos tipos de giros más avanzados
técnicamente. El paso siguiente a los ejercicios
realizados hasta ahora:
APOYO PARALELO
El giro con apoyo paralelo es un giro
técnicamente complicado, tomado del mundo de la
competición.
Para su realización se precisa de mucha
velocidad, por lo que solamente se realizará en
aquellas zonas donde la escasa presencia de
esquiadores y la pendiente nos lo permitan.
La técnica para su desarrollo se basa en los
siguientes puntos:
-
Comenzaremos con giros de radio amplio,
aumentando poco a poco la velocidad.
- Una vez
que tengamos la velocidad suficiente,
trataremos de apoyarnos desde el canto
interno del esquí externo hacia el canto
externo del esquí interno (para lo que
deberemos cantear la pierna).
- Tras esto,
deberemos quedar situados en el canto
externo, en posición medianamente erguida.
- Nos
deslizamos un poco para después lanzarnos a
un nuevo giro con un movimiento de flexión
descendente.
- En ese
momento nos encontraremos en el canto
interno del mismo esquí; finalizando así el
giro.
La sensación con
este tipo de giros es muy similar a la que
tendríamos si nos estuviéramos precipitando
montaña abajo, puesto que se trata de realizar
movimientos rápidos y a una velocidad de
vértigo.
A la hora de realizar este tipo de giros
deberemos poner especial atención en el final de
cada uno de ellos, puesto que ese es el momento
en que se forma la base; si no lo hiciéramos
correctamente, el giro sería muy débil,
perdiendo así todo lo que el apoyo paralelo
supone.
En el momento en que vaya a apoyarse, debe
hundirse y soltar el muslo un poco más, de
manera que este movimiento le sirva para
ayudarse a crear una base más firme.
No se apresure a realizar un nuevo giro; el
movimiento de empuje hacia el canto externo del
otro esquí debe realizarse sin prisas, sin
perder la concentración. Trate de marcarse su
propio ritmo y no lo pierda por intentar ir más
rápido.
GIROS AVANZADOS (II)
La posibilidad
técnica de realizar giros de nivel avanzado nos
abre un nuevo camino de diversión, teniendo la
oportunidad de disfrutar de nuevas sensaciones
en las que la velocidad y con ella la necesidad
de disponer de buenos reflejos, son
fundamentales.
EL GOLPE DE TALÓN
Se trata de un giro tomado de la competición, al
igual que el apoyo paralelo, del que podemos
decir es una variante.
Los pasos a seguir son los siguientes:
-
Comenzaremos con giros de radio amplio,
aumentando poco a poco la velocidad; al
igual que hacíamos en el giro de apoyo
paralelo.
- En lugar
de apoyarnos paralelamente con el esquí,
dirigiremos la punta hacia fuera, en un
movimiento similar al que haríamos si
estuviéramos patinando.
- Lo más
importante es procurar mantener el
equilibrio en este punto, para poder
continuar en la siguiente vuelta; para lo
cual deberemos girar las caderas y los
muslos hacia el centro del giro.
- La acción
de “patinar” nos debe permitir entrar en el
siguiente giro con más fuerza, acelerando el
paso; motivo por el que este tipo de giros
es tan utilizado en competición. En
consecuencia, cuanto más fuerte sea la
acción de patinar, más rápido se realizará
el giro y más velocidad en el esquí.
Una vez que seamos
capaces de realizar este tipo de giros sobre
superficies pendientes; deberemos pasar al
siguiente punto, por el que deberemos poder
girar con fuerza y velocidad ante terrenos que
presenten dificultades técnicas en sí mismos.
GIROS EN NIEVE PROFUNDA
Cuando se
encuentre sobre nieve profunda, será necesario
que se valga de los cantos de sus esquís para
girar correctamente.
Efectivamente, la acción de sus piernas será la
misma que sobre otro tipo de superficie, pero
sin embargo cambiarán las presiones que sentirá
bajo sus pies. Ya no sentirá la presión justo
debajo del costado de su pie exterior, sino que
esta presión se repartirá por toda la planta de
sus pies.
A medida que usted va creando la plataforma, la
presión se irá desplazando hacia la parte
trasera de sus pies. Es fundamental aprender a
controlar esta presión, para lo cual nunca
debemos caer en el error de juntar las piernas
ya que, aunque en principio puede ayudarle, será
un fuerte impedimento para su progresión. La
acción de cada pierna debe ser independiente.
Siga los siguientes pasos:
- A medida
que se levanta desde el rebote, deberá dejar
caer sus caderas hacia el interior del giro.
- Trate de
realizar un arco más grande.
Por supuesto, para
hacer esto usted debe ser capaz de controlar a
la perfección sus esquís. Para empezar puede
ayudarse de un pequeño truco: levante la mano
externa; esto le ayudará a entrar en el giro más
seguro (este levantamiento de brazo dará lugar a
lo que se solía conocer con el nombre de
“peralte”).
A medida que se vaya sintiendo más cómodo,
deberá ir imprimiendo fuerza a sus giros, lo
cual le será de gran ayuda cuando deba esquiar
sobre superficies más difíciles.
GIROS RÁPIDOS SOBRE
BACHES
Antes de proceder
a realizar rápidos giros sobre baches, conviene
que recordemos la técnica utilizada para esquiar
a velocidad. Básicamente se trata de realizar
giros muy cerrados a lo largo de la línea de
máxima pendiente, pues bien, ahora intentaremos
desarrollar este tipo de giros en una zona
repleta de baches... la emoción está servida.
EL TERRENO
El terreno seleccionado deberá responder a los
siguientes requisitos:
- Buscaremos
una ladera de baches ligeramente profundos.
- Intente
verificar que si se sale de la línea del
valle hacia los baches, podrá controlar la
situación sin muchos problemas. En caso de
no estar seguro de este punto, convendrá que
varíe el lugar de prácticas, tenga en cuenta
que podrá alcanzar cierta velocidad y no
debe correr el mínimo riesgo.
LA TÉCNICA
- Antes de
lanzarse a la realización de giros rápidos
sobre baches, podrá observar que detrás de
estos baches hay pequeños montones de nieve
suelta; le recomendamos que los utilice para
cantear sus esquís.
- Bajando
por el primer valle, trate de buscar la
nieve suelta, cantee sus esquís dejando
huella, gire y continúe buscando la
siguiente pila.
- Avance por
todo el recorrido de esta forma, tratando de
mantener una velocidad constante, sin
acelerar, a su ritmo natural. Notará como
rebota de uno a otro bache como si de una
pelota se tratara.
- Regrese al
inicio y comience de nuevo a descender, pero
ahora añadiendo unos cuantos giros más a lo
que de natural haría.
- A medida
que va mejorando la técnica y controlando
mejor los giros, deberá ir imprimiéndoles
velocidad. Controle esta velocidad por medio
del canteo en la mitad del giro, no al
final.
CONSEJOS
- No gire
demasiado, provocaría que su ritmo se
interrumpiera repentinamente.
- Vigile el
apoyo de los bastones, punto básico en este
tipo de descensos. Practique previamente en
una ladera uniforme.
GIROS CON CRUCE DE
RODILLA
Le proponemos una
técnica diferente para girar en los baches:
cruzando sus rodillas sobre los baches.
Se trata de una técnica exigente a nivel físico,
que reporta una gran cantidad de emoción a
quienes se atreven a practicarla.
EL TERRENO
El terreno más adecuado es el conformado por un
campo de baches que se encuentre medianamente
empinado.
Deberá tener además alguna salida fácil, ya sea
en el fondo o hacia los lados.
LA TÉCNICA
Básicamente consiste en cruzar las rodillas
sobre los baches, adaptando el ritmo a los que
imponga el terreno. Pero además deberá tener en
cuenta los siguientes puntos:
- Deberá
comenzar los giros antes de alcanzar los
baches, de tal manera que haya alcanzado el
ritmo necesario antes de llegar al primer
bache.
- Lo más
importante es que sea capaz de mantener un
contacto continuo con los cantos, para lo
cual deberá absorber correctamente el
terreno. Para ello tome una postura baja,
que le permitirá cantear bien el esquí.
- Cada
pierna deberá actuar por separado, de tal
manera que habrá momentos en que una pierna
se encontrará en un hueco mientras la otra
está yendo hacia un bache.
Tenga en cuenta
que lo más importante es mantener un ritmo
correcto, en el que deberá ser capaz de absorber
el terreno a toda velocidad.
CONSEJOS PRÁCTICOS
- Mantenga
sus brazos hacia atrás y muy separados,
procure que no se balanceen, para evitar que
le estorben.
- Ponga
énfasis en el ritmo de sus movimientos y en
la sensación que le darán sus esquís.
- Sea
consciente de sus limitaciones y no trate de
esquiar en una pendiente mayor a que
técnicamente le corresponde. Lo contrario
sólo le servirá para incrementar la presión
y el miedo ante un ejercicio complicado de
por sí.
|
|
|
|
|
|