La cuña es una
forma muy elemental de esquiar, un método de
aprendizaje establecido como una transición
hacia los virajes en paralelo.
Por cuña entendemos la frenada en "V", en ella
las puntas de los esquíes (espátulas) deben
mantenerse unidas, mientras separamos las colas
lo máximo posible. Se denomina cuña a la
posición en triángulo de los esquíes y se
utiliza como sistema de frenado más sencillo.
Con la cuña podremos reducir la velocidad e
incluso nos permitirá parar en seco.
Para cualquier principiante es fundamental que
controle perfectamente la cuña antes de dar el
siguiente paso o de adentrarse en las pistas
verdes.
CONSEJOS PRÁCTICOS PARA MEJORAR LA CUÑA
- La
posición en cuña supone la colocación de los
esquís apoyados sobre los cantos, lo que nos
permitirá aprovechar al máximo la geometría
de los esquís.
- Si percibe
que su posición es excesivamente adelantada,
practique el siguiente ejercicio: sin los
bastones y con las rodillas ligeramente
flexionadas, coloque las manos encima de las
rodillas. Esto le ayudará a colocarse
correctamente, al tiempo que fomentará la
flexión del cuerpo.
- Para
corregir la posición de los brazos y del
cuerpo; realice el siguiente ejercicio: tome
los bastones con las manos, como si
estuviera llevando una bandeja. Practique a
menudo esta actividad, le ayudará a asimilar
a la perfección cual es la postura correcta.
- Para
determinar si domina a la perfección la
cuña, le proponemos que coloque una serie de
bastones en línea y que trate de realizar un
pequeño slalom (pasar alternativamente entre
los bastones). Si consigue realizar esta
prueba correctamente significará que ha
superado la cuña.
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